Cómo trabajamos
El error más caro es elegir mal la presión.
Una teja vieja, un fibrocemento agrietado o una membrana cansada no aguantan lo que aguanta un techo nuevo. Por eso primero miramos qué material es, cómo está y desde dónde podemos trabajar. A veces conviene presión baja con más tiempo que presión alta con apuro.